Naves a la velocidad de la luz
La Teoría de la Relatividad Especial es una teoría muy bonita y sencilla. Bonita en el sentido de que es capaz de explicar una gran cantidad de efectos que, a "simple vista", serían contranituitivos. Sencilla en el sentido de que a partir de sólo dos postulados se deriva toda la teoría.
Además describe unas consecuencias que han hecho las delicias de los autores (y lectores) de la ciencia ficción, como la implicación de que en los sistemas que se están moviendo el tiempo pasa más despacio que para los que están en reposo. Más allá de la paradoja de los gemelos (totalmente solucionada desde hace más de 85 años) este efecto permite que seamos capaces de detectar muones en la superficie de la Tierra (ohhhh), cuando se deberían desintegrar (en caso de que este efecto no existiese) antes de llegar a la altura de la cumbre del Everest (ohhhh).
Volviendo a la ficción, la relatividad permite que Ender viaje de un planeta a otro, situados en sistemas solares diferentes, en apenas unas semanas, claro que después andaba medio deprimido porque vivía unas cuantas generaciones más alejado de la suya. Pero el impedimento de superar la velocidad de la luz hizo que fuese muy complicado, en otros libros o películas, el viaje y la comunicación interestelar, por suerte alguien se inventó el hiperespacio (o cualquier sistema equivalente).
Y también tenemos el Gran Error. Es común que cuando una nave se pone a correr a la velocidad de la luz vea como las estrellas se van alargando mientras la nave, a toda pastilla, las va dejando atrás. Todo falso. Si alguna vez una nave espacial consigue llegar a una velocidad próxima a la de la luz no verá como la luz de las estrellas se alarga, lo que verá es que las estrellas se van juntando y condensándose en el punto al que se dirigen. Si al conductor de la nave se le da por mirar por las ventanillas o la luna trasera, observará que esa zona del espacio se ha quedado vacía. Cuando decelere las estrellas volverán a su sitio y disimularán, como si nunca se hubiesen movido.
Pero a las velocidades cotidianas (y podemos considerar 3000 km/s una velocidad cotidiana para el caso) nada de esto es perceptible, menos mal, ¿como serían las normas de tráfico en el caso contrario?