Hoy a la noche la zona vieja de Santiago de Compostela quedará ocupada (y no será lo único que se ocupe hoy, a pesar de lo que diga la gente) por una multitud de
vampiros.
Sí, sí, vampiros, lo han leído bien, esos seres que se pirran por la sangre y la noche, y es que hay organizada una partida de rol en vivo de ese juego. Pero claro, ahí hay un problema, a saber:
rol. La sola mención de esa clase de juegos despierta temores en algunas personas, personas que ya han declarado que esta noche no dormirán o lo harán "cerca de su escopeta, por lo que pueda pasar" (tomado de la prensa).
Esas palabras me demuestran que alguna gente, además de no saber de lo que habla, tampoco tiene intención de saberlo.
Veamos, ¿qué es el rol? Esa es la primera frase de todo manual de un juego de estos. El rol es, ni más ni menos, interpretar un rol, ¡oh, vaya sorpresa! Los niños, cuando juegan a indios y vaqueros, están jugando al rol, ¿y si juegan a las casitas?, pues también. Pero por supuesto, el calificativo de juego de rol ha evolucionado y en la actualidad se aplica casi únicamente a los juegos en los que es necesario enfrentarte a los enemigos y, si es necesario, eliminarlos. Debido a dos o tres hechos ocurridos hace unos años estos juegos también fueron ligados a asesinatos y rituales extraños, pero de eso nada, en serio.
Todo esto está mucho mejor comentado en una historia de
Desbarradas de Akin.
Aunque debo reconocer una cosa, el miedo de aquellos que duerman con su escopeta cerca puede estar un poco infundado, y es que la propaganda de los organizadores del juego fue nefasta, a mi ver y al de muchos, porque colgar cartelitos manchados de pintura roja que ponen "Vas a ser la próxima víctima" no me parece de seres inteligentes, pero lo hecho hecho está.
Y ya para acabar, algo que me sorprendió, uno de los colaboradores es el mismísimo
Concello de Santiago, quien en su programa
Boas Noites, alternativa a la movida nocturna, está promoviendo actividades muy interesantes (y es que el
Paintball también me enganchó durante cuatro noches... aunque como duraba poco después salimos igual, pero esa es otra historia).